Cepas: Pinot Noir


Historia

La uva Pinot Noir, según cuentan algunos amepelógrafos, toma su nombre de "pine" que significa piña y "noir" que significa negro por la forma de "piña negra" que tienen los racimos de esta variedad. Otros, afirman que proviene de "pino negro" por su forma cónica que se asemeja a un árbol de estos pero con el pico apuntando hacia abajo. 
Su origen se remonta a la Borgoña, una región de Francia ubicada en el centro-este.
Historiadores afirman que la fama de esta uva y esta región fue de manera simbiótica, es decir, que la Pinot Noir hizo famosa a la Borgoña y viceversa. Según cuentan, Felipe II de Borgoña creó un plan estratégico para poner a su región en el mapa vitivinícola europeo. Fue un triunfo propagandístico y una apreciable movida de marketing en pleno siglo XIV. 
Es casi imposible que se adapte a todos los terroirs, y en el hemisferio sur es complicado encontrar zonas de bajas temperaturas, a menos que sean viñedos de altura o tenga influencia marítima. Su madurez debe ser lenta y tiene que tener una buena acidez al momento de consecharse para poder lograr la delicadeza necesaria y un buen potencial para evolucionar. Además, para que la crianza en madera lo terminen de definir y aportar complejidad, el vino tiene que ser definido y tenso.
Los mejores vinos de esta cepa, en Europa, se dan en la zona de Côte d'Or, donde se encuentra un terroir de suelo calcáreo y bien drenado con una buena exposición a la luz del sol, con temperaturas superiores a la media y pendientes suaves. Es una variedad que tiene hollejos finos, entonces, no soporta grandes temperaturas. 
A pesar de ser una de las uvas más complicadas y caprichosas, cuando el vino sale bien, es la mismísima gloria para algunos enólogos y eso los incita a seguir investigando, experimentando y logrando los resultados que día a día podemos ir viendo. Incluso algunas bodegas, para mantener la calidad, y la confianza de los consumidores, cuando el vino varietal de Pinot Noir no es bueno, prefieren perder la producción del año y no salir al mercado con vinos que no cumplen las expectativas. Rara vez se encuentran esta cepa vinificada en tinto en un corte con otra.
Junto con la Chardonnay y la Pinot Meunier, son las uvas autorizadas para producir los reconocidísimos espumantes de la región de la Champaña, también en Francia, vinificando en blanco o rosado a la Pinot Noir donde aquí si se hacen blends o cortes. Esta es la región francesa con más hectáreas plantadas de esta variedad.
Está presente en todo el mundo, pero por sus características, se adapta mejor en climas fríos y suelos arcillosos y calcáros. Entre los países que más se destacan por la producción de estos vinos (tintos, rosados, blancos y base para espumantes, sí se hace de todo con Pinot Noir) se encuentran: Francia, Italia, Alemania, España, el este de Europa, Estados Unidos, Nueva Zelanda, Uruguay, Chile y Argentina, entre otros. En nuestro país, alcanza un poco más del 1% de las hectáreas plantadas de vides y las mejores expresiones se están encontrando en la Patagonia y el Valle de Uco, Mendoza, donde predominan los climas más fríos. Allí, incluyendo Chapadmalal, en Buenos Aires, se diferencian por lograr vinos más vigorosos, más allá del estilo de cada enólogo. Los de Luján de Cuyo, Mendoza, suelen ser más amables, aunque hace un tiempo se comenzó a cosechar las uvas antes, con menor cantidad de azúcar en las bayas (potencial alcohólico) y mayor acidez natural.
Los vinos tintos producidos con esta uva son muy codiciados en el mundo y si se tratan de ediciones especiales, partidas limitadas, de añadas excepcionales o con decenas de años de guarda pueden llegar a pagarse una fortuna por ellos. Se tratan como verdaderas obras de arte. 
Pero... ¿qué lo hacen tan especial a los vinos de Pinot Noir? 

Características

Sin dudas la característica que lo destaca del resto de los tintos es la capacidad que tiene de lograr vinos suaves, elegantes y profundos. El hollejo, que es donde se concentran los compuestos polifenólicos como los antocianos, que se traducen en color y taninos en un vino, es más fino en las bayas de Pinot Noir. Es decir, que se logran vinos de colores menos intensos que se destacan por los colores rojos rubíes y algunos llegan a ser casi transparentes. También tiene una antocianina, llamada callistefina, que produce un color más anaranjado y muchas veces puede percibirse como tonalidades tirando a los marrones teja o caobas
Entre los aromas que se pueden percibir en los vinos de este varietal se pueden nombrar las frutas rojas y negras como cereza, frambuesa, grosella, guinda, moras, arándanos, otros más florales como violetas y rosas, coco, especias, hierbas y hasta notas de pasto recién cortado. Particularmente, suelo distinguir un Pinot Noir por algún fondo de que recuerda a levaduras y panificados. Una característica muy común en los argentinos son las notas más terrosas como remolacha, sotobosque u hongos. La crianza en roble le aporta marcadas expresiones de vainilla, tabaco, aromas más tostados y cuero. Sumados a todos aquellos que se perciban de manera subjetiva y que se encuentren en la propia aromateca. (Sugerencia: leer el post Crianza y aromas)
En boca suele tener una entrada más dulce, con un viraje marcado al ácido. Suelen ser elegantes (lo que no significa que sean ligeros), y sin dejar de ser intensos. De paladar profundo, con taninos aterciopelados y suaves lo que le dan ese toque de alta categoría. Dependiendo del tipo de vinificación, puede tener finales más bien cortos o muy persistentes, acompañando el estilo de vino que haya decidido elaborar la bodega. 

Algunos vinos donde está presente este cepaje: Click aquí


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Algunas páginas para ampliar la información:






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